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¿Qué representa este próximo #28A para algunas personas con problemas de salud mental?

¿Qué representa este próximo #28A para algunas personas con problemas de salud mental?

No hace tanto, concretamente cinco meses, con la publicación de Ley Orgánica 2/2018, de 5 de diciembre, para la modificación de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio del Régimen Electoral General, se ha dado un paso muy importante para garantizar el derecho de sufragio de todas las personas con discapacidad. Una conquista dirán algunas personas… cuestión de justicia y derechos fundamentales consideran las personas afectadas.

A lo largo de todo este tiempo, no obstante, desde nuestro movimiento asociativo y de forma más particular a través de nuestra Fundación Tutelar de Personas con Enfermedad Mental (Feclem) se ha trabajo de forma individual en aquellos casos que se manifestaba su desee de poder votar, abriendo procesos para recuperar el reintegro o rehabilitación parcial de capacidad en el derecho de sufragio activo de esa persona solicitante.

Según los propios datos que nos aportan desde FECLEM desde que comenzó su andadura, bajo el amparo de nuestra entidad, han pasado bajo su ‘tutela’ un total de 1.261 personas:

  • Con derecho a sufragio: 72,1%
  • Sin derecho a sufragio: 27,9%

Respecto a los datos actuales, de los 483 que están actualmente tutelados

  • Con derecho a sufragio: 61,28% (296 tutelados/as).
  • Sin derecho a sufragio: 38,72% (187 tutelados/as).

Estas cifras se traducen en que el 39% de las personas tuteladas actualmente, no habría podido votar si no se hubiera aprobado esta Ley, porque así estaba contemplado en su sentencia de modificación de la capacidad.

Para Amador Alonso, una de las personas que forma parte de los recursos de Alfaem Salud Mental León, esta decisión «significa volver a un estatus que nunca debería haberse eliminado», asegura, «porque yo que, anteriormente a mi incapacitación, sí que ejercía mi derecho al voto me he sentido muy impotente y en una situación de indefensión en un país como España donde de la misma manera que tengo unas obligaciones se deban respetar  mis derechos». La noticia de esta recuperación del derecho al voto supuso para Amador una gran alegría, sobre todo en su caso «que soy afiliado a un partido político y quiero contribuir con él en estas elecciones a través de mi voto».

Amador reconocer que «la gente está muy desencantada con la política, pero es necesario pensar que si no votas en realidad luego no tienes derecho a la queja, y además existe la opción de la abstención para aquellos que así lo consideren».

Para este hombre poder votar significa «poder tener participación en la toma de decisiones de mi país, en la mejora del bienestar de la gente; en el tema de las pensiones, de la violencia machista, del terrorismo… por eso es muy importante poder hacerlo», concluye.

Josefa Aranda es otra de las personas que pertenece a nuestra red asociativa, trabajadora en el Centro Especial de Asovica Salud Mental Soria, y para ella poder ejercer el derecho al voto representa «una ilusión enorme porque me hace sentir útil y con poder de decisión y una capacidad que no hemos tenido durante muchos años». Esta mujer recuerda que «es muy importante que en España todas las personas puedan votar porque eso nos convierte en personas libres«.

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