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Salud Mental

Reconocer y entender lo que es la enfermedad mental es un primer paso primordial para romper tópicos y falsas creencias y reducir así el prejuicio y el estigma de la persona con problemas de salud mental.

Ésta es una selección de preguntas generales que nos solemos plantear cuando se desconoce el tema. Para obtener más información y documentación, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la salud mental?

Empezar por aquí es básico para no confundir términos y concretar a qué nos referimos cuando hablamos de personas con problemas de salud mental o trastorno mental. La OMS define ‘salud’ como el estado de completo bienestar físico, mental y social, no sólo a la ausencia de afecciones o trastornos. Esto significa que el concepto de ‘salud mental’ está relacionado con la promoción del bienestar físico y psíquico, la prevención de trastornos mentales y el tratamiento y recuperación de las personas con problemas de salud mental.

La salud mental es, por tanto, algo que tenemos que cuidar. Prestarle atención será el primer paso para detectar, llegado el caso, un posible problema de estas características y afrontarlo. Tener problemas de salud mental no tiene nada que ver con debilidad de carácter, ni es culpa de la persona. Un problema de salud mental no impide, ni mucho menos, tener una vida plena, conseguir un trabajo, formar una familia o disfrutar de cualquier aspecto de la vida.

¿Qué tipo de enfermedades mentales existen?

Existen distintos tipos de enfermedades mentales, pero sigue habiendo algunos desacuerdos entre modelos. Sin embargo, actualmente se acepta el sistema de diagnóstico psiquiátrico propuesto por la American Psychiatric Association (DSM- IVR), que distingue, entre otros: trastornos del estado de ánimo, trastornos psicóticos, trastorno de ansiedad, trastornos sexuales, trastornos de la personalidad, trastornos del sueño, trastornos de la conducta alimentaria y trastornos cognoscitivos.

Esta clasificación es muy similar a la de la Organización Mundial de la Salud, llamada CIE-10. (Clasificación Internacional de Enfermedades, Décima Revisión), que brinda un marco conceptual basado en la etiología.

¿Qué puede desencadenar un problema de salud mental?

No suele haber una sola causa. Por regla general, para que aparezca un problema de salud mental debe darse una combinación de factores genéticos, del entorno social y de experiencias vividas. La mayoría de los problemas de salud mental suelen iniciarse en la adolescencia y juventud o tras sufrir algún suceso traumático como perder un trabajo, la muerte de un familiar, una separación o un desahucio. Aunque puede haber personas con más predisposición genética que otras a tener un trastorno mental, todos estos factores son desencadenantes:

  • El abuso de sustancias farmacológicas
  • El alcohol y las drogas
  • El estrés
  • Una vida familiar disfuncional
  • Situaciones de exclusión social
  • Situaciones de abusos
  • Las situaciones sobrevenidas
  • Malos hábitos nutricionales
  • Las expectativas culturales y/o sociales

Por eso, es fundamental tener claro que todas las personas podemos tener a lo largo de nuestra vida algún tipo de trastorno mental. También, que la salud mental se puede recuperar o mejorar y que las personas con trastorno mental estudian, trabajan, tienen familia, hijos, amigos y ejercen sus derechos y obligaciones como el resto de la ciudadanía.

Los problemas de salud mental no suponen ningún impedimento para poder llevar una vida normalizada y estar plenamente integrado en la sociedad, siempre que se cuente con los apoyos necesarios. De ahí que una atención individualizada y continua, así como la eliminación de las barreras sociales invisibles (prejuicios, estigma…), sean elementos fundamentales para garantizar la igualdad de oportunidades.

  Para tenerlo claro

 

SALUD MENTAL

  • Es un estado de bienestar
  • Es imprescindible. No hay salud sin salud mental
  • Permite ser consciente de las capacidades individuales
  • Es algo que hay que cuidar
  • Posibilita afrontar las tensiones normales de la vida

 

TRASTORNO MENTAL

  • No es una culpa ni un castigo
  • No es siempre hereditario
  • No es mortal ni contagioso
  • No significa menor capacidad intelectual
  • No tiene por qué ser crónico
  • No convierte a las personas en seres peligrosos ni imprevisible

 

LA CRISIS TAMBIÉN PERJUDICA EL BIENESTAR MENTAL

  • En la última década se ha incrementado un 57% 1 el consumo de ansiolíticos en España, los trastornos del estado de ánimo aumentaron un 19,4 % y los de ansiedad un 8% 2.

 

(1) Fuente: Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
(2) Fuente: Crisis económica y salud mental. Informe SESPAS 2014 .

¿Puedo tener yo un problema de salud mental?

Todas las personas tenemos probabilidades de vivir con un trastorno mental, al igual que ocurre con muchos otros tipos de problemas de salud. De hecho, una de cada cuatro personas puede tener un trastorno mental a lo largo de la vida. Aunque teóricamente pueda haber personas con más predisposición que otras a tenerlos, los factores ambientales pueden afectar de forma determinante en la aparición de trastornos mentales, con lo que todas estamos expuestas a ello.

 

Aunque seguro que en algún momento de nuestra vida cualquiera hemos experimentado sentimientos de tristeza, ansiedad, insomnio, etc. estos síntomas sólo se considerarán un trastorno mental cuando provoquen un comportamiento social desajustado (es decir, un deterioro significativo social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo), causen un importante malestar subjetivo y sean persistentes en el tiempo.

Un estilo de vida saludable y una alimentación sana, con ritmos tranquilos, realizando ejercicio físico regularmente, evitando el estrés y el consumo de sustancias tóxicas, ayuda a prevenir los problemas de salud mental.

Creo que algo no va bien, ¿a quién puedo acudir para que me oriente?

 

Como con cualquier otro problema de salud, ante los primeros signos de que una persona puede tener un problema de salud mental es aconsejable dirigirse
al personal médico de atención primaria para consultar tus dudas.

Los centros de atención primaria son la puerta de acceso al sistema sanitario y desde aquí se valorará la necesidad de derivarnos a los centros de salud mental
para recibir apoyo. Cuanto antes se pueda solicitar la ayuda, mejor será la evolución del problema de salud que nos afecta. En este sentido la detección y el diagnóstico precoz son fundamentales en el desarrollo de los problemas de salud mental.

Además de en los dispositivos sanitarios, puedes completar la orientación y la información en la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA, que ofrece un servicio individualizado de información y asesoramiento gratuito sobre salud mental. Si no te sientes con fuerzas y/o ánimo para pedir ayuda en tu centro de atención primaria, quizás puedas utilizar otro tipo de recursos para ello, los grupos de apoyo mutuo y el movimiento asociativo dedicado a la salud mental.

¿Las enfermedades mentales se curan?

Para su curación o mejoría, las personas con una enfermedad mental necesitan tratamientos (farmacológicos, psicológicos, rehabilitadores y sociales) que se ajusten a sus características personales y se mantengan durante todo el tiempo que se requiera. La detección y el diagnóstico precoz son fundamentales en el desarrollo de la enfermedad. Hasta hace sólo unas décadas,muchas personas con enfermedades mentales pasaban la mayor parte de su vida ingresadas en centros asilares o encerrados en sus casas.

Actualmente, estas personas son tratadas en el ámbito comunitario, y se pueden integrar en la sociedad gracias a un cambio de mentalidad y a los avances conseguidos en tratamientos. Los tratamientos deben ser distintos según el tipo de enfermedad, y se deben diseñar intervenciones personalizadas para cada caso. Se tienen que combinar el tratamiento farmacológico con medidas de rehabilitación socio-laboral, psicoterapias y apoyo familiar. El apoyo psicoterapéutico es fundamental para afrontar los efectos de la enfermedad en su vida social, familiar y profesional.

Cabe destacar que un importante número de personas con una enfermedad mental no acude a recibir tratamiento, a causa de los escasos recursos destinados a este colectivo y la estigmatización que persiste sobre este tipo de enfermedades.

¿Puede una persona con enfermedad mental llevar una vida normalizada?

Sí. Las personas con enfermedad mental son personas como cualquier otra: estudian, trabajan, tienen familia, hijos, amigos, ejercen sus derechos y obligaciones como ciudadanos. La enfermedad mental no supone ningún impedimento para poder llevar una vida normalizada y estar plenamente integrado en la sociedad.

El único rasgo que puede distinguir a este colectivo son los apoyos necesarios para favorecer su autonomía personal y una vida independiente. Entre ellos destacan los tratamientos integrales, personalizados y continuos, así como la eliminación de las barreras sociales (prejuicios, estigma…) que les impiden disfrutar y ejercer todos sus derechos.

Necesidades personales y familiares tras el diagnóstico

Existen muchas formas de afrontar y vivir la irrupción de un problema de salud mental. Tantas como personas. Inicialmente, nadie está preparado para asumir este impacto y la noticia obliga a la persona a asumir cometidos para los que habitualmente no está preparada.

Por eso, hay una serie de necesidades que, independientemente del tipo e intensidad del trastorno, son básicas para cualquier persona que se enfrenta a esta noticia:

  • Ser aceptada en su diversidad.
  • Respeto a su propia capacidad de decisión.
  • Tener autonomía para desarrollar tareas.
  • Protección de sus derechos.
  • Información sobre el trastorno mental.
  • Información legal.
  • Atención socio-sanitaria.

 

La familia y el entorno más cercano de la persona con un problema de salud mental también sufren los efectos del diagnóstico. También necesitan tiempo para interiorizarlo, ya que algunos trastornos mentales pueden conllevar importantes desajustes en el conjunto familiar y social, así como la aparición de sentimientos muy complejos y contradictorios como pueden ser la culpabilidad (respecto a sí mismos y a la persona con trastorno mental), la negación, el catastrofismo o la desesperanza.

Ante ello, lo más importante es la información y formación en salud mental, disponer de una red social y contar con el apoyo socioeconómico, sanitario y profesional
adecuado. Porque aparte de estos sentimientos, todos ellos lógicos, no podemos obviar que, en la mayoría de los casos, la familia pasa a asumir el rol de red cuidadora careciendo de la formación y los recursos necesarios para ello

¿Es cierto que los trastornos mentales conducen a actos violentos?

La creencia generalizada de que los problemas de salud mental están íntimamente relacionados con la violencia no tiene base científica alguna.

 

No es cierto que las personas con trastornos mentales sean más agresivas ni tengan más probabilidades de cometer actos violentos ni delictivos que las personas sin estos problemas.

Tampoco que sean peligrosas para la sociedad. De hecho, ocurre en más ocasiones que estas personas sean víctimas de agresiones, malos tratos y abusos que responsables de un acto violento.

Los sucesos esporádicos en que una persona con trastorno mental comete actos de violencia -bien hacia ella misma (incluido el suicidio), bien hacia su entorno familiar o social-, se deben en su inmensa mayoría a que esta persona no recibe ninguna atención ni apoyo o son escasos. En ocasiones, incluso a pesar de haber realizado esfuerzos por su parte o la de su círculo más próximo por obtener atención sanitaria.

Por eso es fundamental que, en el ámbito sanitario, se realicen seguimientos individuales y continuados en el tratamiento a todas las personas con trastorno mental.

En el ámbito social y cultural, también es vital que los medios de comunicación informen de los problemas de salud mental desde un punto de vista positivo y no excluyente.

Porque relacionar los sucesos violentos con los trastornos mentales no sólo es falso en la mayoría de las ocasiones sino que, además, hace que se perpetúen ideas como que las personas con trastorno mental son violentas, agresivas y que actúan de forma irracional.

    Para tenerlo claro

 

¿VÍCTIMA O VERDUGO?

Tener un trastorno mental no convierte a la persona en alguien más violento. En muchas ocasiones, se confunden las causas reales de una agresión o conducta violenta, relegándola a un problema psiquiátrico cuando puede deberse a otras causas:

  • Situaciones de defensa personal
  • Problemas socio-económicos
  • Consumo de droga
  • Violencia de género
  • Factores educacionales

En algunos casos, los actos violentos pueden ser consecuencia de una desatención social y sanitaria.

¿La enfermedad mental provoca discapacidad?

Sí. La discapacidad se define como el conjunto de las deficiencias en las funciones y estructuras corporales, de las limitaciones en la capacidad de llevar a cabo actividades y de las restricciones en la participación social del ciudadano. Por tanto, sí encontramos personas con discapacidad fruto de una enfermedad mental, puesto que su percepción, su estado de ánimo o sus comportamientos, debidos a la enfermedad, pueden impedirles realizar ciertas acciones. De hecho, la “Ley de Promoción de Autonomía Personal y Atención a Personas en Situación de Dependencia” incluye a la enfermedad mental como una de las posibles causantes de discapacidad.

Según datos del IMSERSO, el 10% de las personas con discapacidad lo son a causa de una enfermedad mental. Sin embargo, con el tratamiento integral adecuado muchas personas con enfermedad mental pueden mantener su autonomía y sus capacidades personales, y no presentan una situación de dependencia. Es necesario para ello potenciar todas las acciones de promoción de su autonomía e independencia personal.

El funcionamiento y la discapacidad, asociados con las condiciones de salud, se clasifican en la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud, conocida como CIF.

¿Es lo mismo un problema de saludo mental que una discapacidad intelectual?

A pesar de que normalmente se confunden, son completamente diferentes. Un problema de salud mental no supone una menor capacidad intelectual.

   MITO:    “El trastorno mental supone menor grado de inteligencia”.

   REALIDAD:   Un problema de salud mental no tiene nada que ver con menor capacidad intelectual.

Problemas de Salud Mental

Trastorno por estrés postraumático

Puede ocurrir a cualquier edad y se desarrolla después de un evento traumático que causa pavor, impotencia u horror extremo, como puede ser la guerra, una agresión física o sexual, un encarcelamiento, accidentes graves, un atentado terrorista o un desastre natural. Se puede presentar inmediatamente o tras más de seis meses después del evento. Las causas del trastorno se desconocen, aunque hay factores psicológicos, físicos y sociales que pueden contribuir. En tener un buen apoyo social ayuda a protegerse ante la aparición de este trastorno.

Son múltiples y diversos los síntomas, como “revivir” de forma repetitiva el evento, sentimientos de des-preocupación e indiferencia, incapacidad para recordar aspectos importantes del trauma, disminución en la expresión de estados de ánimo, aislamiento, irritabilidad, sentimientos de culpa, síntomas físicos relacionados con la ansiedad y estrés.

Trastorno límite de la personalidad (TLP)

Se manifiesta en casi todas las áreas del funcionamiento de la personas y sus características más destacadas son la impulsividad y la intensidad en las respuestas emocionales, la inestabilidad en el estado de ánimo y en las relaciones interpersonales.

Su inicio suele coincidir con la adolescencia e inicio de la vida adulta. No se puede establecer una causa-efecto porque la enfermedad se desarrolla por una combinación de aspectos biológicos y ambientales.

Las personas con trastorno límite de la personalidad presentan una gran variedad de síntomas, entre ellos: frecuentes y repentinos cambios en el estado de ánimo (inestabilidad afectiva), relaciones interpersonales intensas e inestables que alternan entre los extremos de idealización y la devaluación; sentimientos crónicos de vacío, soledad y aburrimiento, predisposición a actuar de manera impulsiva sin valorar las consecuencias, incesante búsqueda de identidad.

El tratamiento debe ser multidisciplinar, adaptado a las características particulares de cada persona, incluyendo psicoterapia individual, terapia en grupo específica, apoyo y asesoramiento a familiares, tratamiento farmacológico y atención médica.

Los estudios indican que entre el 1 y el 2 por ciento de la población general podría estar afectada por Trastorno límite de la personalidad.

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

Es un trastorno de ansiedad caracterizado por la presencia de obsesiones (ideas y pensamientos de carácter persistente que el individuo reconoce como intrusas y absurdas), y que la persona intentará mitigar con las compulsiones (comportamientos o actos mentales de carácter recurrente). Por ejemplo, el caso de las personas que siempre sienten que tienen las manos sucias y se las lavan demasiado frecuentemente. Existen tratamientos, de efectividad variable.

Esquizofrenia

Es un trastorno psicótico caracterizado por un desorden cerebral de aparición aguda que deteriora la capacidad de las personas para pensar, dominar sus emociones, tomar decisiones y relacionarse con los demás. Los síntomas de las fases agudas suelen ser delirios (ideas falsas que el individuo cree ciegamente), alucinaciones (percepciones de cosas, sonidos o sensaciones que en realidad no existen) o conductas extravagantes. Es una enfermedad crónica, compleja, donde las personas que la sufren no tienen conciencia de estar enfermas; y que no afecta por igual a todos los pacientes: El 57% de las personas que sufren uno o varios brotes de esta enfermedad cursa con nula o mínima alteración de su capacidad del funcionamiento social. No obstante, el porcentaje restante sufre alteraciones importantes en su funcionamiento social y personal, necesitando para su recuperación la combinación de estrategias basadas en la farmacología (medicación) y en la psicología (terapias conductuales y cognitivas) con apoyo de recursos sociales y laborales complementarios para facilitar su reintegración social y laboral. También es relevante para disminuir las recaídas de esta enfermedad la intervención en el ámbito familiar. Aparece normalmente en la adolescencia, y afecta a un 1% de la población mundial. Existen tratamientos muy efectivos para las crisis.

Transtorno de la personalidad

Se trata de alteraciones del modo de ser propio del individuo, de su afectividad y de su forma de vivir y de comportarse, que se desvían de lo normalmente aceptable en su entorno y cultura. Existen distintos tipos: personalidad paranoide (personas con gran desconfianza y recelo en todo lo que le rodea), esquizoide (personas introvertidas, retraídas, que evitan el contacto social y no expresan emociones), personalidad obsesiva (personas rígidas, perfeccionistas, escrupulosas), etc.

El diagnostico de los diferentes tipos de trastornos de la personalidad requieren conocer de forma intensa y extensa la vida de la persona, el contraste de la información con terceros y de profesionales de gran experiencia clínica.

Se están investigando tratamientos psicoterapeúticos específicos.

Depresión

Es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por una tristeza profunda e inmotivada, disminución de la actividad física y psíquica, falta de interés o placer en casi todas las actividades, sentimiento de impotencia, falta de valor y esperanza, sentimiento de culpa, llanto incontrolable, irritabilidad, pensamientos sobre la muerte o intentos de suicidio. Es una de las enfermedades mentales más comunes.

Puede aparecer en cualquier edad, y una de cada 5 mujeres y uno de cada 10 hombres sufren depresión alguna vez en sus vidas. Existen tratamientos muy efectivos.

Transtorno bipolar

Es un trastorno del estado de ánimo anteriormente conocida como enfermedad maníaco-depresiva que se caracteriza por la presencia cíclica de períodos de fase maníaca (de elevación del estado de ánimo, eufórico, expansivo e irritable) y fases de depresión (pérdida de interés o placer en todas las actividades, abatimiento, sentimientos de infravaloración o de culpa; dificultad para concentrarse o tomar decisiones, y pensamientos recurrentes de muerte, etc). Existen tratamientos muy efectivos.

Ansiedad

Es un trastorno caracterizado por la presencia incontrolable de preocupaciones excesivas y desproporcionadas, centradas en una amplia gama de acontecimientos y situaciones reales de la vida, y acompañadas por lo general de síntomas físicos, tales como sudoración, nerviosismo, inquietud, palpitaciones, etc. Tiene tratamiento efectivo.

Anorexia nerviosa

Es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por una rechazo a mantener un peso corporal mínimo normal, en un miedo intenso a ganar peso y en una alteración significativa de la percepción de la forma y tamaño del cuerpo. Se dispone de tratamiento en la actualidad.

Fobia

Es un trastorno caracterizado por la aparición de un temor irracional muy intenso y angustioso a determinadas personas, cosas o situaciones, lo que suele dar lugar a comportamientos de evitación. Hay tipos diferentes según el objeto causante: fobia social (a situaciones sociales), agora- fobia (a sitios cerrados o de donde es difícil salir), fobia a ciertos animales, etc. Existen tratamientos psicoterapeúticos eficaces.

Transtorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)

Es un trastorno que aparece en la infancia y que se caracteriza por un patrón persistente de desatención (fácil distracción por estímulos irrelevantes) y/o hiperactividad-impulsividad (moverse y hablar demasiado). Existen tratamientos bastante eficaces.