En un mundo laboral cada vez más exigente, la salud mental ha pasado de ser un tema invisible a ocupar un lugar prioritario en las agendas de empresas, administraciones y organizaciones sociales. La Federación Salud Mental Castilla y León, en el marco del proyecto “Medidas y Estrategias para la Promoción de Entornos de Trabajo Saludables” financiado por la Convocatoria General de Fundación ONCE 2024, quiere poner el foco en la importancia de crear entornos laborales que protejan y promuevan el bienestar emocional de todas las personas.
El trabajo es uno de los factores que más influye en nuestra salud física y mental. Sin embargo, datos recientes revelan la tendencia preocupante del aumento constante de bajas laborales por trastornos como la ansiedad, la depresión o el estrés. Estos problemas no solo impactan en la vida de las personas, sino que también generan un alto coste económico por pérdida de productividad y absentismo.
A nivel mundial, se pierden 12.000 millones de días de trabajo al año debido a la depresión y la ansiedad. En España, la duración media de las bajas por motivos de salud mental es más del doble que la de otros diagnósticos, lo que pone de manifiesto la necesidad urgente de actuar
Factores que afectan la salud mental en el trabajo
El análisis documental que hemos realizado, en el marco del proyecto, identifica múltiples riesgos psicosociales que pueden deteriorar la salud mental si no se gestionan adecuadamente:
- Sobrecarga de trabajo y presión de tiempo.
- Falta de control y autonomía en las tareas.
- Inseguridad laboral y contratos precarios.
- Cultura organizacional negativa, acoso o violencia en el trabajo.
- Dificultad para conciliar la vida laboral y personal.
A esto se suma la precariedad laboral como uno de los determinantes sociales más dañinos para la salud mental, con un impacto especialmente alto en mujeres y personas jóvenes.

Promoción de entornos laborales saludables
La prevención de riesgos psicosociales debe ir de la mano de acciones de promoción de la salud mental. Esto implica no solo evitar daños, sino también fomentar factores protectores como:
- Liderazgos saludables y empáticos.
- Formación para la gestión emocional y la prevención del estrés.
- Hábitos de vida saludables (actividad física, descanso, alimentación).
- Políticas claras de igualdad, inclusión y conciliación.
- Adaptación de puestos de trabajo para facilitar la reincorporación tras una baja.
Estas medidas contribuyen a crear un clima laboral positivo, reducen el estigma asociado a los problemas de salud mental y favorecen la implicación y el compromiso del personal.
Desde la Federación Salud Mental Castilla y León, y con el apoyo de la Fundación ONCE, hemos diseñado un plan de acción que incluye a creación de una Guía práctica con medidas y protocolos para empresas, además de generar una formación que estará a disposición de empresas, sus directivos y responsables de recursos humanos, para mejorar el conocimiento y la gestión de la salud mental en el ámbito laboral. Y por último, promoveremos la difusión de buenas prácticas a través de redes sociales, jornadas y medios de comunicación.
Nuestro objetivo es claro: fomentar entornos de trabajo que cuiden de las personas, prevengan el deterioro de la salud mental y promuevan la inclusión laboral de quienes tienen problemas psicosociales.
Cuidar la salud mental en el trabajo no es solo una obligación ética y legal, es también una inversión inteligente. Las empresas que apuestan por el bienestar de sus empleados y empleadas logran mayores niveles de compromiso, reducen el absentismo y mejoran su productividad.
Porque un entorno laboral saludable no solo protege sino que impulsa a las personas y a las organizaciones hacia un futuro más sostenible, justo e inclusivo.


