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“Estamos en un momento de transición, pero también de crecimiento”, afirma Sandra Blanco, directora de Salud Mental Zamora

El traslado a la nueva sede marca un punto de inflexión para Salud Mental Zamora. Tras años trabajando en un espacio que se había quedado pequeño, la entidad da un salto en calidad, atención y posibilidades de crecimiento. En esta entrevista, conocemos qué ha motivado este cambio, cómo impacta en las personas usuarias y sus familias, y cuáles son los retos y proyectos de futuro en un momento clave para la salud mental, de la mano de su directora, Sandra Blanco del Prado.

¿Qué ha motivado el traslado a la nueva sede y qué supone para la asociación?

    Fundamentalmente el traslado se ha dado porque estábamos instalados en unos locales muy pequeños, cedidos por la Junta de Castilla y León, pero habíamos crecido y el espacio se había quedado pequeño. No podíamos desarrollar bien nuestro trabajo ni ofrecer la atención que las personas merecen. Este cambio supone un salto importante en calidad, dignidad y posibilidades de crecimiento.

    ¿Qué limitaciones tenían las instalaciones anteriores y cómo las supera el nuevo espacio?

      Por un lado, los despachos profesionales carecían de la privacidad necesaria para la atención adecuada de los usuarios y las familias. En un espacio de menos de 25 metros cuadrados hemos llegado a trabajar cinco profesionales, con las dificultades que entraña en un trabajo como el nuestro la falta de espacio y privacidad. En muchas ocasiones teníamos que atender a las familias en espacios poco adecuados para ello, con interrupciones y falta de intimidad. Por otro lado, los usuarios no disponían de instalaciones adecuadas para las actividades del día a día. Era muy difícil la separación de actividades en un espacio único concebido para 20 personas, en el que a diario se juntaban más del doble.

      Afortunadamente hemos contado con el apoyo y la comprensión de las familias, que han sabido entender que un cambio como el que hemos realizado lleva tiempo y mucho esfuerzo y nos han brindado paciencia y apoyo en el tiempo que hemos tardado en materializar el cambio.

      El espacio nuevo es un centro de 650 metros cuadrados, que cuenta con dos zonas bien diferenciadas, la zona de despachos y atención individualizada y la zona de talleres, aulas y convivencia, con sala de estar, comedor… Es un espacio muy amplio, con mucha luz natural y que nos permite separar las actividades que se realizan en la asociación, de manera que los usuarios han ganado en comodidad y en la adecuación de las actividades a sus intereses y necesidades. Además está situado en una zona cercana a las estaciones de tren y autobuses, por lo que es una zona muy accesible para las personas que vienen del medio rural de la provincia. Por otro lado, su uso anterior fue el de centro de día para personas mayores, por lo que los espacios ya estaban totalmente adaptados a los requisitos legales y sin barreras arquitectónicas, lo que nos ha facilitado muchísimo la tarea de ponerlo a funcionar.

      ¿Qué nuevas actividades o programas podrán desarrollarse gracias a estas instalaciones?

        Este nuevo espacio nos permite mirar al futuro. Queremos impulsar la atención infanto-juvenil, apostar por el empleo y la formación, y avanzar hacia nuevos recursos adaptados a las distintas etapas de la vida. También queremos llegar más al medio rural, en un futuro no muy lejano nos gustaría poder contar con alguna delegación en algunas comarcas en las que ya hemos detectado necesidades de atención.

        Apoyos y colaboración institucional

        ¿Con qué instituciones, administraciones o entidades han contado para este proyecto?

          El Ayuntamiento de Zamora cedió hace unos años un terreno a la asociación para la construcción de un centro nuevo, pero ante la imposibilidad de construir por un tema de costes, se devolvió ese terreno al Ayuntamiento y la asociación optó por la compra de un local, que es en el que estamos hoy. Al final el proyecto se ha sostenido en gran medida con el esfuerzo de la propia entidad. Caixabank desde el primer momento se mostró muy interesada en apoyar económicamente el proyecto y nos ha ayudado a sacarlo adelante dándonos, además, una subvención importante para costear parte del equipamiento del centro.

          También hemos contado con una donación grande de mobiliario de Inserta Empleo, que pertenece a Fundación ONCE, y gracias a la cual hemos podido equipar todos los despachos y aulas.

          Por otro lado, siempre nos hemos sentido muy arropadas y apoyadas por los miembros de nuestro movimiento asociativo y la Federación Salud Mental de Castilla y León, que habéis estado acompañándonos en este camino que a veces se ha hecho largo y duro. La colaboración de entidades como Fundación La Caixa y Fundación ONCE ha sido clave para poder sacar adelante este proyecto, y este tipo de apoyos no solo ayudan a aliviar esa carga, sino que también demuestran el compromiso social necesario para impulsar iniciativas como la nuestra.

          Situación actual de la asociación

          ¿En qué momento se encuentra actualmente Salud Mental Zamora?

            Yo diría que estamos en un momento de transición; una transición que comenzó hace dos años y que todavía está en proceso para concluir. También es un momento de crecimiento. Hemos mejorado la calidad de la atención, ampliado nuestra capacidad y reforzado el equipo profesional. Miramos al futuro con ilusión, pero con los pies en la tierra.

            ¿Cuántas personas atienden y qué perfil tienen los usuarios?

              Actualmente atendemos a más de 120 personas de forma regular, entre usuarios y familias, y es una cifra que sigue creciendo. Desde el traslado al nuevo centro, la demanda se ha incrementado notablemente y prácticamente cada semana atendemos nuevos casos.

              Tradicionalmente trabajábamos con personas con enfermedad mental muy cronificada y de mayor edad, pero estamos viendo un cambio claro de tendencia. Cada vez llegan personas más jóvenes, con diagnósticos recientes y, en muchos casos, asociados al consumo de sustancias. En una provincia especialmente envejecida como la nuestra, este cambio es preocupante y refuerza la necesidad de apostar por la prevención y por una atención específica a la infancia y la juventud.

              ¿Cómo ha cambiado la demanda de atención en salud mental en los últimos años?

                En los últimos años hemos visto un cambio muy significativo en el perfil de la demanda. Cada vez llegan personas más jóvenes, y eso también transforma el tipo de apoyos que solicitan. Si antes el recurso principal era el centro de día o la atención ocupacional, ahora la demanda se orienta más hacia apoyos puntuales y personalizados: promoción de la autonomía, itinerarios de empleo, formación o atención psicológica.

                Nuestro enfoque es ofrecer los apoyos necesarios en cada momento para que cada persona pueda construir su propio proyecto de vida. No se trata de generar dependencia, sino de acompañar procesos y favorecer la autonomía.

                Proyectos y líneas de trabajo

                ¿Qué proyectos o programas están desarrollando actualmente?

                  Actualmente tenemos el programa de atención diurna en centro de día y taller ocupacional, en el que atendemos a las personas con un perfil más cronificado y de mayor edad; el programa de vivienda supervisadas, en el que contamos con ocho viviendas que dan alojamiento a 24 personas; el programa de asistencia personal, que proporciona apoyos puntuales a personas en situaciones concretas de su día a día; el servicio de promoción de la autonomía personal, que refuerza aspectos importantes para que las personas puedan llevar a cabo su proyecto de vida; los itinerarios personalizados de empleo, tanto para personas con discapacidad como para personas en riesgo de exclusión social, que proporcionan apoyo en la búsqueda de empleo, tan importante para conseguir llevar una vida autónoma; tenemos un programa de apoyo a familias, con atención específica  individualizada y grupal; desarrollamos un proyecto de acompañamiento psicológico para ayudar en el proyecto de vida de las personas con enfermedad mental; además llevamos a cabo programas de promoción de la salud en la mujer, en la mujer rural, un programa contra la soledad no deseada y otro de envejecimiento activo en el que fomentamos la práctica del deporte a cualquier edad y condición.

                  También tenemos programas de ocio para los fines de semana y respiro familiar; en definitiva, intentamos que nuestras actividades cubran todos los aspectos que son importantes para que las personas con enfermedad mental puedan disfrutar de una vida lo más plena posible. Y en el campo de la prevención, estamos dando muchas charlas tanto en colegios e institutos, como en asociaciones culturales o clubs deportivos sobre diversos aspectos de la salud mental, enfocados en su mayoría a prevenir patologías, a detectar signos de alerta, o sobre las temáticas que nos solicitan desde los equipos de orientación de los centros o desde otros ámbitos.

                  ¿Qué iniciativas impulsan en inclusión social e inserción laboral de personas con problemas de salud mental?

                    El acceso al empleo es una de las principales vías de inclusión social para las personas con problemas de salud mental, por eso es una línea de trabajo prioritaria para nosotras. Trabajamos en la capacitación, ofreciendo formación y desarrollo de habilidades que faciliten el acceso al mercado laboral. Pero también actuamos sobre el entorno. Colaboramos con empresas para sensibilizar y demostrar que la contratación de personas con discapacidad no solo tiene beneficios económicos, sino que es una oportunidad de enriquecimiento y una cuestión de justicia social.

                    Además, estamos impulsando un proyecto de empleo con apoyo, generando alianzas con empresas locales y, en el último año, hemos comenzado a trabajar también con el CIS de Zamora, acompañando a personas en tercer grado en su proceso de formación e inserción laboral.

                    ¿Cómo acompañan a las familias y qué acciones realizan para sensibilizar a la sociedad?

                      La atención a las familias es uno de los pilares de nuestra entidad y, sin duda, uno de nuestros rasgos diferenciales. Desde el principio hemos apostado por una acogida cercana, empática y respetuosa, porque sabemos que detrás de cada persona hay una familia que también necesita apoyo y acompañamiento. Esto es posible gracias a un equipo profesional muy comprometido, que combina la formación con una gran calidad humana y una sensibilidad especial hacia las necesidades de las personas.

                      En cuanto a la sensibilización, participamos activamente en campañas, jornadas, eventos deportivos y solidarios, y en cualquier iniciativa que ayude a dar visibilidad a la salud mental. El objetivo es romper el estigma y acercar esta realidad a la sociedad desde el conocimiento y la empatía. Entender es el primer paso para dejar de juzgar, y solo desde ahí podemos construir una sociedad más justa e inclusiva.

                      Mirando al futuro

                      Con la nueva sede, ¿qué objetivos se plantea la asociación para los próximos años?

                        Estamos en un momento de adaptación, pero con una dirección muy clara: crecer en servicios, en calidad y en alcance. Queremos llegar a más personas y hacerlo cada vez mejor, dando pasos firmes y construyendo un proyecto sólido. Miramos al futuro con ambición y sin límites en todo lo que podamos aportar.

                        ¿Qué servicios o proyectos les gustaría poner en marcha en el futuro?

                          Nos gustaría poner en marcha nuevos proyectos como la atención infanto-juvenil, un centro especial de empleo o alguna delegación en el medio rural, para poder llegar a más personas y dar respuesta a nuevas necesidades.

                          Pero si hay un proyecto especialmente importante para mí es la creación de una mini residencia para personas mayores con enfermedad mental. Tenemos usuarios que han envejecido con nosotras y que pronto necesitarán un recurso diferente. Nos gustaría poder ofrecerles la oportunidad de seguir vinculados a la entidad en esta nueva etapa de su vida, en un entorno cuidado, cercano y con continuidad. Es, en el fondo, una forma de devolver todo el camino que hemos recorrido juntos.

                          ¿Qué mensaje quiere transmitir a la sociedad sobre la importancia de la salud mental?

                            Me gustaría transmitir tres ideas. Primero, que salud mental no es un aspecto secundario de la vida, es la base sobre la que construimos nuestro bienestar, nuestras relaciones y nuestra capacidad de vivir con dignidad. Por eso, sin salud mental, no hay salud.

                            Por otro lado, como sociedad aún tenemos que dejar de mirar la enfermedad mental con miedo, prejuicio o distancia. Detrás de cada diagnóstico hay una persona con historia, capacidades, derechos y sueños. Necesitamos avanzar hacia una mirada más humana,  inclusiva e informada.

                            Y para terminar, pienso que cuidar la salud mental es una responsabilidad colectiva. Implica crear entornos donde pedir ayuda no sea un signo de debilidad, sino de valentía. Debemos escuchar, acompañar y generar oportunidades reales de inclusión. Una sociedad que cuida la salud mental es una sociedad más justa, más fuerte y más humana.

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