Desde la Federación Salud Mental Castilla y León celebramos la aprobación en el Congreso de los Diputados de la reforma de las leyes de Discapacidad y Dependencia, un avance largamente esperado que refuerza la autonomía personal, la vida independiente y el derecho de cada persona a decidir cómo quiere vivir y qué apoyos necesita para desarrollar su proyecto de vida.
La reforma representa un paso decisivo —aún pendiente de culminar su tramitación parlamentaria— hacia un sistema que debe adaptarse a las personas, y no obligar a las personas a encajar en servicios rígidos o respuestas predeterminadas. Supone avanzar desde un enfoque fundamentalmente asistencialista hacia otro basado en los derechos, la dignidad, la voluntad y las preferencias de cada persona.
Entre sus principales novedades se encuentra la ampliación del catálogo de servicios y prestaciones, la eliminación de incompatibilidades entre diferentes apoyos, una mayor flexibilidad de los Programas Individuales de Atención y la reducción de trámites y plazos. La reforma también establece que la Administración General del Estado deberá asumir el 50 % de la financiación del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, una garantía imprescindible para que los nuevos derechos puedan traducirse en apoyos reales y sostenibles.
La asistencia personal deja de ocupar un lugar secundario
Uno de los avances que valoramos especialmente es el reconocimiento y refuerzo de la asistencia personal como servicio del catálogo de la dependencia. La reforma reconoce expresamente que este apoyo puede desarrollarse más allá del domicilio y acompañar a la persona en las actividades de su vida cotidiana, en su participación social, en sus relaciones, en el acceso a la formación, al empleo, a los servicios públicos o a cualquier otro ámbito relevante para su proyecto vital.
Esta concepción responde a la verdadera naturaleza de la asistencia personal. No se trata únicamente de ayudar a realizar determinadas tareas, sino de proporcionar un apoyo profesional, flexible y personalizado para que la persona pueda tomar decisiones, ejercer el control sobre su vida y participar activamente en la comunidad.
En el ámbito de la salud mental, la asistencia personal puede ser determinante para recuperar o mantener rutinas, fortalecer habilidades, ampliar las relaciones sociales, acceder a oportunidades formativas y laborales, prevenir situaciones de aislamiento y avanzar en los objetivos elegidos por la propia persona. Es un apoyo dirigido por ella: decide cómo, dónde y cuándo lo necesita.
La asistencia personal tampoco sustituye a las familias. Contribuye a que estas puedan recuperar su papel familiar, evitando que recaiga sobre ellas, y especialmente sobre las mujeres, toda la responsabilidad de los cuidados y apoyos. Favorece así relaciones más equilibradas, reduce la sobrecarga y permite que la autonomía de la persona no dependa exclusivamente de la disponibilidad de su entorno cercano.

Una apuesta mantenida por Salud Mental Castilla y León
Para la Federación Salud Mental Castilla y León, esta reforma confirma una línea de trabajo que nuestro movimiento asociativo comenzó hace más de una década.
En 2015, Salud Mental Salamanca participó en el proyecto piloto para la implantación del Servicio de Asistencia Personal en Castilla y León. Desde entonces, las asociaciones de la Federación han ido incorporando y acreditando este servicio, extendiéndolo progresivamente por el territorio autonómico y prestando una atención especial a las zonas rurales, donde el acceso a los recursos suele ser más limitado.
Durante 2025, las asociaciones del movimiento Salud Mental Castilla y León prestaron apoyos mediante asistencia personal a 857 personas: 416 mujeres y 441 hombres. Detrás de esta cifra hay proyectos de vida, decisiones recuperadas, actividades retomadas, relaciones fortalecidas y mayores oportunidades para permanecer y participar en el entorno elegido.
Junto a la prestación de los servicios, desde la Federación hemos desarrollado guías, publicaciones, investigaciones y programas formativos especializados en asistencia personal y salud mental. Hemos formado a numerosas personas dentro y fuera de Castilla y León, contribuyendo a profesionalizar la figura, homogeneizar conocimientos y trasladar un enfoque basado en derechos, atención dirigida por la persona e inclusión comunitaria.
La experiencia acumulada demuestra, además, que la asistencia personal no solo genera beneficios individuales. Favorece la participación comunitaria, amplía las redes sociales, facilita oportunidades de empleo y produce un retorno para el conjunto de la sociedad. El estudio realizado sobre el Servicio de Asistencia Personal de FAEMA Salud Mental Ávila estimó que, por cada euro invertido, se generaban 3,59 euros de retorno social.

Vivir en la comunidad no es solamente vivir fuera de una institución
La reforma se alinea con la Estrategia estatal para un nuevo modelo de cuidados en la comunidad 2024-2030, que plantea transformar el sistema para que las personas puedan desarrollar proyectos de vida elegidos en sus hogares y entornos próximos, mediante apoyos personalizados y comunitarios.
La Estrategia señala que la institucionalización no depende únicamente del lugar en el que se vive. También puede aparecer cuando no existe capacidad de elección, cuando las rutinas son impuestas, cuando los servicios se organizan atendiendo más a sus propias necesidades que a las preferencias de las personas o cuando los apoyos generan aislamiento y pérdida de control sobre la vida cotidiana.
Por eso, vivir en la comunidad significa mucho más que permanecer en un domicilio. Significa poder elegir, participar, mantener vínculos, utilizar los recursos comunes, tomar decisiones y disponer de los apoyos necesarios para hacerlo. La propia Estrategia reclama el refuerzo y despliegue de la asistencia personal, la combinación flexible de servicios y prestaciones y la disponibilidad de apoyos comunitarios especializados para ámbitos como la salud mental.
Convertir los avances legales en derechos efectivos
Celebramos esta reforma porque sitúa la asistencia personal en el lugar que le corresponde: como un recurso prioritario para la autonomía, la vida independiente y la inclusión en la comunidad.
No obstante, la aprobación normativa debe ir acompañada de un desarrollo ambicioso y de una aplicación efectiva. Será necesario garantizar una financiación suficiente y estable, intensidades de apoyo adecuadas, procedimientos ágiles, profesionales con formación específica y un acceso equitativo con independencia del territorio, del tipo de discapacidad o de las necesidades de apoyo.
También será fundamental reconocer las características específicas de la asistencia personal en salud mental y discapacidad psicosocial, asegurar su disponibilidad en el medio rural y contar con la participación de las personas con experiencia propia, sus familias y las entidades del tercer sector en el desarrollo del nuevo modelo.
Desde la Federación Salud Mental Castilla y León ponemos a disposición de las administraciones nuestra experiencia, el conocimiento generado y la trayectoria de nuestras asociaciones. Seguiremos trabajando para que esta reforma no sea únicamente un cambio legislativo, sino una transformación real en la vida de las personas.



