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FEAFES Palencia: limitados por el espacio

FEAFES Palencia: limitados por el espacio

La entidad exige a las administraciones públicas un nuevo espacio donde desarrollar sus actividades de Centro de Día

Ana Martín, actual coordinadora técnico de la asociación, inicia su relación con Feafes Palencia en 2005 de forma puntual en el programa de habilidades sociales, una vez a la semana por la tarde, mientras compatibilizaba su trabajo en el Centro San Juan de Dios como auxiliar de enfermería. Por aquellos años y a pesar de que la entidad se constituye en 1991, los usuarios apenas llegan a la decena y la entidad sólo cuenta con una trabajadora social y el apoyo también puntual de una psicóloga. Los primeros años de la Asociación la ubicación de su sede va rotando, pero sin encontrar un espacio que se adapte totalmente a sus necesidades.

Feafes Palencia estaba en un aula de un antiguo colegio cedida por el Ayuntamiento de Palencia, a la que sólo se podía acceder por escaleras y donde cada vez que alguien venía teníamos que bajar hasta la planta de calle para permitirles la entrada”, relata Ana.

No será hasta el año 2007 cuando esta joven decide asumir la coordinación de la Asociación, momento en el que a través de un convenio con el Consistorio reciben la cesión por 30 años de un local de 110 metros cuadrados brutos, y donde se inicia la remodelación, gracias a la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, de la sede de la entidad y el crecimiento constante que se ha ido manteniendo hasta la fecha. “Entonces sólo estábamos una educadora a tiempo parcial y yo, pero enseguida le ampliamos el contrato y contratamos a una psicóloga para dar un mayor número de horas de atención a los usuarios”.

Si bien en un principio la idea era poder poner en marcha el centro ocupacional, las propias limitaciones del espacio nos obligan a optar por constituir el local como la sede social de la entidad y, por el momento, prescindir de ese otro recurso”, explica Ana.

Tras poco más de un año de trabajo en la adaptación del espacio, Feafes Palencia se traslada de forma definitiva y centra sus esfuerzos en crecer y dar respuesta a las necesidades que el colectivo de la salud mental precisa, “siempre teniendo en cuenta la particularidad de esta ciudad, donde existen otras grandes y potentes entidades sociales que acaparan gran parte del colectivo de la discapacidad, lo que nos dificulta el trabajo en mayor medida que a otras entidades del movimiento asociativo Salud Mental”.

Poco después, en el año 2008, se pone en marcha la primera vivienda supervisada, “que ha dado paso a un total de tres, la última de titularidad privada y recién inaugurada, lo que incrementa hasta 12 el número de plazas de que disponemos”. Ahora queremos ocupar las tres plazas que aún quedan libres y así completar las posibilidades del recurso, “que contaba con una alta demanda pero que debido a las demoras que supone obtener todos los permisos y licencias ha hecho que algunos de los demandantes ya hayan buscado una alternativa”.

La entidad en estos 25 años ha contado con tres presidentes en su Junta Directiva; una de las impulsoras, Carmen Santacruz, Pedro Manrique “quien dio un nuevo impulso a la entidad y acercó una visión algo más emprendedora en el crecimiento de la misma”, y la que es la actual representante, Rosa Mª  Gómez, madre de uno de los usuarios.

El equipo actual de trabajo es de 10 profesionales con contrato, “pero además contamos con muchos voluntarios, entre ellos Fernando y Begoña, usuarios de la entidad y que desarrollan los talleres de  yoga y tai-chi, respectivamente”, explica Ana Martín, como una forma de potenciar sus capacidades “que es algo en lo que trabajamos mucho”. Además, entre el equipo de profesionales cuentan con una persona con enfermedad mental que se encarga de los trabajos de limpieza del centro.

En cuanto a los usuarios actuales, “son 60 personas las que participan en las actividades programadas desde el Servicio de Promoción de la Autonomía Personal, a los que se unen más de 100 usuarios en el Programa de Itinerarios de Empleo, además del servicio de atención psicológica individualizada en el que participan de media  otras 40 personas, tanto usuarios como familiares”.

Destaca en la trayectoria de esta entidad el importante avance en la apertura del tejido empresarial de Palencia. “Anteriormente a la línea de trabajo de inserción laboral que estamos desarrollando a través del Fondo Social Europeo, nosotros ya realizábamos itinerarios individualizados con prospección en empresas y nos encontramos con situaciones realmente estigmatizantes”, reconoce la gerente de Feafes Palencia. “De forma totalmente abierta nos llegaban a decir que los currículums de las personas con enfermedad mental o bien iban directamente a la papelera o eran archivados en una carpeta a parte”, recuerda con cierto enfado Ana.

También reconoce que no era lo más habitual y que incluso en aquella empresa donde discriminaban estos currículums, “en cuanto nos conocieron nos dieron la oportunidad de integrar en la plantilla a dos personas de la asociación”. Desde entonces, y hasta el día de hoy esta empresa siempre cuenta con personas con discapacidad por salud mental entre sus empleados.

La visión ha cambiado y hoy es más fácil que se les dé oportunidades laborales”, gracias en gran medida a la labor de sensibilización y la potenciación del área de inserción laboral que desde Feafes Palencia se realiza.

Programas

En cuanto a los programas que la entidad desarrolla, destaca el Servicio de Promoción de la Autonomía Personal (SEPAP), “que lo desarrollamos a través de diferentes actividades que cada año varían, en función de la consulta con el Comité de Personas con Enfermedad Mental, quienes aportan su opinión y sus sugerencias”, describe Ana. El periodo es tipo escolar, de septiembre a junio, y durante el verano se ofrecen opciones de actividades más exteriores. Los horarios van de mañana a tarde, y destacan el interés en actividades deportivas así como cocina, “donde contamos con una lista de espera de nueve personas, y que debido a la falta de espacio en la sede nos es imposible integrarlos”.

Una realidad que se da de bruces con la aptitud que el Consistorio y otros estamentos públicos llevan mostrando frente a la solicitud de un amplio número de entidades sociales de la ciudad palentina. “La falta de espacios es una necesidad compartida que, de forma individual y conjunta, hemos trasladado desde hace tiempo al Ayuntamiento y del que, por el momento, no hemos recibido ninguna solución”, asegura Rosa Mª Gómez, presidenta de la entidad.

A la espera de una futura reunión prometida para este mes de enero, desde Feafes Palencia se muestran preocupados por la falta de atención que se muestra a una necesidad acuciante y que “impide dar respuesta a personas que son dadas de alta del Centro de Rehabilitación Psicosocial, que depende de la Consejería de Sanidad, y que debemos incluir en una lista de espera que no sabemos cuándo acabará, y con el riesgo implícito de que esa persona que no recibe el apoyo psicosocial que precisa, se vea obligada a regresar al sistema sanitario con el deterioro propio de su salud y el sobrecoste añadido para el propio sistema”, comenta la coordinadora de la asociación.

Desde la entidad son altamente críticos con decisiones como la oferta pública de un espacio ubicado en el Estadio de la Balastera, “sin previo aviso a las asociaciones palentinas que llevamos elevando la petición desde tanto tiempo”, lamenta Gómez. “No podemos entender cómo se ha concedido ese espacio a una entidad que no tiene sede en la ciudad sino en Valladolid, y que cuenta con la atención de apenas dos usuarios, mientras el resto de asociaciones tenemos que estar recortando servicios a una cantidad muy importante de personas con discapacidad”.

Jornadas de salud mental

Una de las actividades de sensibilización más destacadas de la entidad son las Jornadas de Salud Mental que se realizan anualmente. “Nacieron dentro de la Escuela de Familias, en el año 1998, dirigido principalmente a temas que les interesaban a ellos y que no podían tratarse dentro de la atención diaria de la entidad”, comenta Ana. Con el tiempo se pensó en darle más visibilidad, y a partir de 2007, “lo abrimos a la población en general con la idea de tener más repercusión y sobre todo dirigido a profesionales específicos”.  El mayor auge viene cuando se establece la relación con la UNED, “que nos ayudan a difundir más las jornadas entre los estudiantes de las carreras relacionadas con la salud mental”. El objetivo es hacer más visibles estos problemas y una visión más real de la salud mental.

También destacan, desde hace tres años, las Jornadas de puertas abiertas, “donde organizamos diferentes actividades del día a día”. El objetivo, comenta Ana, es “que personas que están hospitalizadas en dispositivos de salud mental, también de las Unidades de San Juan de Dios, San Luis, entre otras, vengan con usuarios y nos conozcan”.

Comité de Personas con Enfermedad Mental

Uno de los proyectos que más ha costado sacar adelante es el Comité de Personas con Enfermedad Mentalporque a veces es complicado encontrar personas que quieran participar” y también por la disponibilidad de los profesionales que les apoyan, “algo que nos hemos dado cuenta que es totalmente necesario para conseguir un regular funcionamiento”. Actualmente permanecen de forma más o menos fija unas ocho personas, con una periodicidad de dos meses. “También ha costado que se cambie la percepción del Comité como un foro sólo para elevar quejas y sugerencias, sino que el objetivo es fomentar su participación en la asociación; tratamos que sean ellos los que lleven a cabo sus propias sugerencias, y eso está costando”, afirma Ana Martín.

Una evolución constante

Aunque la primera de las presidentas de la Junta Directiva (“Menchu”) no puede acompañarnos en la entrevista, Rosa Mª Gómez relata cómo eran esos inicios “cuando yo empezaba a venir a la entidad”. “Se juntaron unas familias para contarse sus problemas y apoyarse, algo habitual que hacemos todos buscando experiencias similares y que te sirva de desahogo”, comenta la actual presidenta.

Por aquel entonces la entidad registraba muy poca intervención con personas con enfermedad mental, casi toda la actividad se centraba en programas de apoyo a las familias. Además, en aquellos días los familiares se “ocultaban” para ir a la asociación. “No querían que les vieran ir a Feafes, el estigma era muy fuerte y nadie quería que su entorno supiera que tenía un hijo o familiar con enfermedad mental, por el miedo al rechazo y la discriminación”. Hoy se ha avanzado mucho en este sentido, y aunque sigue habiendo rechazo a este colectivo, Feafes Palencia ha sabido trasladar a la sociedad palentina la necesaria sensibilización con estas personas.

Unos inicios con muchas dificultades y poco conocimiento sobre salud mental, pero que poco a poco les llevó a contar con una sede fija y empezar a crecer en proyectos. “Hay poca gente dispuesta a formar parte de la Junta Directiva, y por ello cuando me lo propusieron no pude decir que no, aunque me costó porque yo también trabajo y eso me resta tiempo de disposición para la asociación”, explica Rosa.

Una de las cosas que esta madre de una persona con problemas de salud mental reclama “es ser más agradecidos y responsables con lo que esta asociación nos ofrece, tanto a los familiares como a las personas con enfermedad mental, e implicarse todos con su funcionamiento y su gestión”. No obstante, su hijo estuvo residiendo dos años en la primera vivienda supervisada, “donde aprendió mucho sobre las habilidades de independencia diarias, y eso le ayudó mucho”.

La asociación es un recurso muy necesario “y por ello no puedo entender a los familiares que no quieren saber nada de las Juntas Directivas, porque si nadie se implicara este recurso desaparecería”, reclama a todos los interesados.

En cuanto a la evolución, Rosa tiene claro que quienes menos han cambiado son los familiares “no somos nada participativos, ni nos interesa la información de los recursos que ofrecemos”. Algo totalmente opuesto en el caso de los usuarios “quienes cuentan con muchos más recursos”, igual que el equipo de profesionales que “son de muy alto nivel, y en el caso de esta entidad están muy implicados con nuestros objetivos como asociación y por eso estamos muy agradecidos a ellos”.

Una de las cuestiones que Rosa cree que hay que trabajar mucho es el tema de la falta de información veraz en torno a la salud mental, “y el problema y los miedos que eso genera en la sociedad, lo que es una rueda que se retroalimenta y que genera una gran cantidad de barreras”. “Necesitamos también romper el propio estigma que las familias y usuarios tenemos porque es el principio para poder abrirnos a la sociedad y que comprueben todas las capacidades que tenemos y que no deben tener ningún tipo de miedo”.

Algo en lo que coincide Benito Lobo, un usuario de Feafes Palencia muy comprometido con la asociación (miembro de Junta Directiva y Comité de Personas con Enfermedad Mental) y consciente de las necesidades que el colectivo presenta pero también ejemplo de lo mucho que personas como él pueden aportar a la sociedad.

Desde niño hemos sabido que yo tenía una enfermedad mental”, pero eso no le ha impedido desarrollar su vida e ir trabajando hasta que tuvo que parar debido a otra enfermedad, la fibromialgia, que fue la que no le dejó continuar. “Llevo trabajando desde los once años, primero en la vendimia y después pasé a una granja,  pero también de fontanero. De ahí fui a una empresa de contratas de la vía ferroviaria, después vine a Palencia a una empresa de harinas y, cuando cerraron, me fui a Venta de Baños donde trabajé en soldadura, que fue donde tuve que dejarlo por la fibromialgia”.

Hace cuatro años, gracias a información que le dieron en la Unidad de Salud Mental de Palencia, conoció Feafes “y acudí a la asociación para saber qué hacían aquí”. “Buscas la manera de estar con gente que sufre lo mismo que tú, y así te sientes más arropado y mejor física y mentalmente”.

Al poco tiempo, la asociación le propone formar parte del Comité de Personas con Enfermedad Mental que depende de la Federación Salud Mental Castilla y León, algo que después se ha trasladado al Comité propio de Palencia. “Es importantísimo que exista este recurso porque es una oportunidad de hablar entre nosotros y de que se cuente con nuestra opinión en las decisiones que se toman en la entidad”, asegura Benito. No obstante, este hombre reconoce que son pocas las personas que se comprometen y que “la mayoría quiere que las cosas se las den hechas”. Algo que no se cumple en la persona de Benito que también forma parte de la Junta Directiva como vocal. “Creo que las propias personas con enfermedad mental deben ser parte activa de las decisiones y expresar lo que piensa y lo que quieren”. Además, Benito resalta que “la discapacidad por enfermedad mental es, dentro de las discapacidades, a la que menos atención se la presta y por ello es necesario que se incrementen las ayudas y los recursos”.

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