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Una terapia que deja huella

Una terapia que deja huella

Asistimos a una terapia muy especial, de la mano de la Asociación Dejando Huella y de nuestra asociación Salud Mental Miranda.

De la mano del equipo de profesionales que integran la Asociación Salud Mental Miranda se desarrollan actividades tan destacadas como el programa de terapia con animales, en concreto con perros. “Una iniciativa que parte de una persona de Miranda, Unai, que nos propone la posibilidad de cooperar con nosotros a través de la Asociación especializada en intervenciones asistidas con perro Dejando Huella, ubicada en Logroño”, explica Sergio Bujo, gerente de Salud Mental Miranda.

“Es increíble comprobar como algunos de nuestros usuarios que tenían especial dificultad en el contacto con animales u otras personas, ahora no dudan en acariciar y participar con estos perros”, reconocen desde la entidad, “incluso reclaman la actividad con ellos y la ilusión con la que reciben al equipo de Dejando Huella”.

Una vez cada quince días, varios de los animales (en nuestra visita conocemos a Coco y Luna) se convierten en las “mascotas” con quienes aprenden a interactuar “o simplemente a aprender las necesidades de estos animales, ya que algunos de los participantes tienen sus propios perros con quienes podían no tener una relación correcta”, explica Teresa Angulo, una de las profesionales de Dejando Huella.

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Dejando Huella es una entidad ubicada en la localidad de Logroño que se dedica a las intervenciones asistidas con perro, además de talleres de adiestramiento, entre otras actividades. Desde hace tres años intervienen quincenalmente con un grupo de 13 de los usuarios de nuestra entidad en Miranda de Ebro.

“La primera experiencia con personas con problemas de la salud mental es aquí” explica Teresa para quien el proyecto “por novedoso e interesante fue el motor de desplazarnos hasta aquí y ahora es una parte fundamental de nuestra actividad”, reconoce.

La intervención que aquí realizan “no se define como terapia en sí, sino como una actividad por la diferencia de los objetivos a trabajar y porque el número de usuarios es mayor”, explica Teresa. Cuando empezaron a trabajar el equipo trató de establecer unos objetivos casi personales de cada individuo, “y después nos dimos cuenta de que era un grupo de se apoyan mucho entre ellos y la colectividad, y por ello las intervenciones han derivado en dinámicas muy activas y de mucha intervención”.

En este proceso de trabajo, La adaptación también ha sido necesaria en los perros “porque en las terapias que solemos desarrollar ellos siguen nuestra indicaciones, y aquí hemos variado para que sean las personas con problemas de salud mental quienes realicen las órdenes”, explica Teresa.

A lo largo de este tiempo, los participantes han podido recibir también formación a la hora de gestionar la relación con sus mascotas, “aprendiendo primero con nuestros perros y después trasladándolo a sus hogares”.

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Una experiencia totalmente afianzada en el programa de actividades de Salud Mental Miranda, que a su vez ha aportado una visión totalmente diferente al equipo de trabajo de Dejando Huella. “Es un colectivo más difícil por la propia edad de las personas y hemos tenido que aprender a adaptar nuestra intervenciones porque su nivel de exigencia es más alto que cuando trabajamos con menores. Ellos nos quieren y eso nos gusta”, confiesa Teresa Angulo.

En nuestra visita a Miranda de Ebro comprobamos como los usuarios de Salud Mental Miranda interaccionan de manera natural con Coco y Luna. Percibimos que los perros son capaces de hacerles sentir mejor, de ayudarlos, de arrancarlos una sonrisa. Para nosotros ha sido una experiencia muy positiva. Los animales tienen una manera particular de aceptar a las personas sin calificarlas, sin ponerlas una “etiqueta”. Ellos no se detienen a mirar como “luce” una persona o que cosas dice. La aceptación por parte de un animal no admite ningún tipo de juicio.

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