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«Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental»

Es un honor estar hoy aquí, en un día tan especial para nuestra causa, pero también muy simbólico para esta tierra. Celebramos el Día Mundial de la Salud Mental 2025 bajo el lema: «Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental».

Y lo hacemos además con un motivo de alegría y de orgullo: el 25 aniversario de la asociación local de Aranda de Duero, una entidad que ha demostrado durante un cuarto de siglo que el compromiso con la salud mental transforma vidas, construye comunidad y genera esperanza.

Gracias por vuestra entrega, por vuestro trabajo incansable y por defender cada día que la salud mental importa.

Reconocer nuestra vulnerabilidad compartida nos humaniza. Nos recuerda que todas las personas, en distintos momentos de nuestra vida, podemos atravesar el sufrimiento psíquico. Y que eso no nos hace débiles, nos hace humanas. Lo importante es cómo respondemos como sociedad.

Por ello, hoy queremos lanzar un mensaje claro. La salud mental no es un tema individual ni debe quedar reducido al ámbito sanitario. Es, sobre todo, una cuestión social y colectiva. Un pilar de la sostenibilidad y la cohesión de nuestras comunidades.

Los diversos estudios identifican claramente esos factores que condicionan profundamente la salud mental: el desempleo, la pobreza, la vivienda precaria, la discriminación, la violencia o la soledad no deseada.

Por eso, cuando hablamos de salud mental, hablamos también de justicia social, y por eso es necesario poner el foco en las personas más afectadas por estas desigualdades:

  • Las mujeres, muchas veces sobrecargadas con los cuidados, y víctimas de violencia de género.
  • Las personas mayores, que sufren el aislamiento y la dependencia. Su bienestar emocional debe ser una prioridad, especialmente en nuestros pueblos.
  • La infancia y adolescencia, en contextos familiares, escolares o digitales que no siempre acompañan.

Y también las personas migrantes; el colectivo LGTBIQ+;  quienes viven en exclusión; también quienes lo hacen en el medio rural. Todas merecen el mismo derecho a una vida digna y con apoyo emocional.

Desde el movimiento asociativo Salud Mental Castilla y León defendemos un modelo más humano y cercano. Tal como recomienda la OMS, es hora de dejar atrás un sistema centrado únicamente en el diagnóstico y la medicación, apostando por una atención centrada en la persona, no en la etiqueta; por servicios que respeten los derechos humanos: por recursos comunitarios que fomenten la vida independiente. Y por supuesto, afianzando una coordinación real entre sanidad, servicios sociales, educación y vivienda.

Defender la salud mental también es luchar contra el estigma, contra las prácticas coercitivas, y promover la participación activa de las personas con experiencia propia.

El lema de este año nos inspira profundamente:  «Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental».

Porque cuando hablamos con honestidad de lo que sentimos, cuando dejamos de esconder el sufrimiento, nos acercamos más como sociedad.

La vulnerabilidad no es debilidad, es el terreno donde nace la empatía, la solidaridad y el compromiso mutuo.

Desde ahí queremos construir: una sociedad cuidadora, justa e inclusiva.

Y no queremos quedarnos solo en palabra sino que desde este escenario proponemos acciones concretas:

  1. Universalizar la atención comunitaria, con equipos multidisciplinares en todo el territorio.
  2. Incluir la salud mental en todas las políticas públicas: educación, empleo, vivienda, justicia…
  3. Apostar por la prevención y promoción, especialmente en las escuelas y en los entornos digitales.
  4. Proteger los derechos de las personas con experiencia propia.
  5. Invertir en profesionales formados, con enfoque humano y equitativo.
  6. Y garantizar condiciones de vida dignas: sin pobreza, sin exclusión, con igualdad real de oportunidades.

No podemos olvidar que en Castilla y León hemos vivido recientemente catástrofes como los incendios, que han dejado un impacto emocional profundo.

La atención psicosocial no puede ser opcional en estas situaciones. Tiene que formar parte de los planes de emergencia, porque la salud mental también se cuida en la urgencia.

Quiero terminar esta intervención con una convicción clara: La salud mental no es un lujo, ni una opción individual. Es un bien común, que necesita respuestas estructurales, sostenidas y valientes. Defender la salud mental es defender los derechos humanos, la equidad y la dignidad de todas las personas.

Gracias, Aranda, por estos 25 años de compromiso. Gracias por recordarnos que cuando una comunidad se implica, la salud mental florece.

Y gracias a todas las personas que compartís vuestra vulnerabilidad con valentía, porque estáis abriendo camino a una sociedad más humana, más consciente y más solidaria.

Sigamos caminando juntas y juntos.
Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental.

Muchas gracias.

Elena Briongos Rica, presidenta de la Federación Salud Mental Castilla y León

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