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Reivindicamos la respuesta comunitaria ante las catástrofes en la Jornada del Día Mundial de la Salud Mental 2025

La Federación Salud Mental Castilla y León participó en la jornada conmemorativa del Día Mundial de la Salud Mental 2025, celebrada el 10 de octubre en Madrid. El acto, presidido por Su Majestad la Reina Letizia y organizado por la Confederación Salud Mental España, reunió a representantes del movimiento asociativo, profesionales, personas con experiencia propia y entidades sociales comprometidas con la salud mental en nuestro país.

Durante una de las mesas de debate dedicadas a las respuestas colectivas ante las catástrofes, Rosa Conde Roldán, directora gerente de nuestra asociación Salud Mental León, compartió una reflexión sobre las consecuencias psicosociales de los incendios forestales que este verano han devastado diferentes zonas de Castilla y León, especialmente en las comarcas leonesas de Babia, Laciana, Cabrera y La Bañeza.

Su intervención situó la fractura emocional y social provocada por estos desastres en el centro del debate, recordando que el impacto de una catástrofe no se limita a la pérdida de bienes materiales, sino que alcanza los lazos invisibles que sostienen la vida comunitaria: las costumbres, los vínculos y el sentido de pertenencia. “Han sido semanas muy duras. Nuestros días estaban marcados por las cenizas, por el color rojo… y por una mezcla de tristeza, impotencia y preocupación”, expresó Rosa Conde durante su intervención.

Rosa Conde subrayó la importancia de que la recuperación tras una catástrofe no se limite a la reconstrucción material, sino que ponga en el centro el acompañamiento psicosocial. “Las personas que lo han perdido todo necesitan sentirse seguras, acompañadas y capaces de reconstruir nuevos proyectos de vida”, destacó. En este proceso, la ayuda mutua, la empatía y el apoyo comunitario se convierten en herramientas esenciales de resiliencia.

De manera especial, hizo hincapié en los colectivos más vulnerables —infancia, mujeres y personas mayores—, destacando que la atención emocional y social debe adaptarse a sus necesidades específicas. 

Defendió el papel esencial del movimiento asociativo local en la recuperación de las comunidades afectadas. Mientras la ayuda institucional y mediática tiende a ser temporal, las asociaciones permanecen sobre el terreno cuando “los pueblos se quedan solos”. Esa presencia continuada permite acompañar a largo plazo y reconstruir el tejido social desde dentro.

La intervención concluyó con un mensaje de esperanza y aprendizaje colectivo. Rosa Conde instó a transformar el dolor en una oportunidad para fortalecer los lazos comunitarios y la capacidad de respuesta frente a futuras crisis: “Si vuelve a pasar, que aprendamos. Pongamos esperanza y devolvamos las ganas de vivir”. Su mensaje sintetiza el espíritu del movimiento asociativo Salud Mental en Castilla y León: una salud mental que se construye desde la comunidad, la solidaridad y la participación activa de las personas.

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