Ávila ha dado un paso significativo en su compromiso con el bienestar emocional de la ciudadanía al aprobar, por unanimidad en el Pleno municipal, su adhesión a la Red Europea de Ciudades para la Salud Mental. Esta red, impulsada en el marco de las políticas europeas de salud y alineada con la estrategia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el movimiento de Ciudades Saludables, promueve que los municipios sitúen la salud mental como un eje transversal de sus políticas públicas, fomentando la prevención, la inclusión social, la participación comunitaria y la lucha contra el estigma.
Formar parte de esta red supone para las ciudades compartir experiencias, buenas prácticas y proyectos innovadores con otros municipios europeos, además de facilitar el acceso a cooperación técnica y posibles vías de financiación. En este contexto, el papel del tercer sector resulta clave para trasladar los compromisos institucionales a acciones reales y cercanas a las personas.
Para conocer la valoración de este avance y su impacto en la ciudad, hablamos con Inmaculada Pose Parra, directora general de FAEMA Salud Mental, entidad de referencia en Ávila en la atención, acompañamiento e inclusión social de personas con problemas de salud mental.
El pasado pleno del Ayuntamiento de Ávila aprobó la adhesión de la ciudad a la Red Europea de Ciudades para la Salud Mental. ¿Cómo valora FAEMA este paso institucional?
Desde FAEMA valoramos este paso de forma muy positiva y con un profundo agradecimiento al Ayuntamiento de Ávila. Que haya sido aprobado por unanimidad de todos los grupos políticos demuestra una sensibilidad compartida y una visión común sobre la importancia de la salud mental. Es una decisión que envía un mensaje claro a la ciudadanía: la salud mental es una prioridad y debe abordarse desde el compromiso institucional y social.
¿Qué significado tiene para una ciudad como Ávila formar parte de esta red europea que promueve políticas locales de salud mental?
Para una ciudad como Ávila supone situarse en un marco europeo de referencia, aprendizaje y cooperación. Significa entender que la salud mental no es solo una cuestión sanitaria, sino un eje clave de las políticas locales, que debe trabajarse de manera transversal desde áreas como servicios sociales, educación, empleo, vivienda o participación ciudadana.
Desde su experiencia en FAEMA, ¿qué oportunidades concretas cree que se abren con esta adhesión para las asociaciones y la ciudadanía?
Esta adhesión abre oportunidades muy relevantes. Para las asociaciones supone formar parte de un ecosistema más coordinado, donde se favorece el intercambio de buenas prácticas y la participación en proyectos innovadores. Para la ciudadanía implica contar con políticas más coherentes, inclusivas y adaptadas a las necesidades reales, poniendo el bienestar emocional en el centro de la acción pública.
FAEMA lleva años trabajando directamente con personas con enfermedad mental, ofreciendo recursos como centro ocupacional, viviendas supervisadas y programas de promoción de autonomía. ¿Cómo cree que esta nueva adhesión puede influir en la visibilidad social de la salud mental en nuestra ciudad?
La adhesión puede ser un impulso muy importante para la visibilidad social de la salud mental. Cuando una ciudad se compromete públicamente a formar parte de una red europea, se normaliza el discurso y se refuerza la idea de que la salud mental forma parte del bienestar colectivo. Esto ayuda a dar voz a las personas, a reconocer su derecho a una vida plena y a combatir estereotipos que todavía persisten.

¿Percibe que la sociedad abulense tiene una comprensión amplia sobre la salud mental o aún existe estigma y desconocimiento? ¿Cómo puede ayudar la red europea en este sentido?
En Ávila se ha avanzado mucho en sensibilización, pero todavía existe estigma y desconocimiento. La Red Europea puede ayudar aportando experiencias contrastadas, campañas de sensibilización y enfoques innovadores que ya funcionan en otras ciudades. Además, favorece una mirada más comunitaria y participativa, donde la salud mental se entiende como una responsabilidad compartida.
La adhesión implica comprometerse con acciones locales alineadas con los principios de la Red y participar en grupos de trabajo internacionales. ¿Qué tipo de acciones o proyectos cree que deberían priorizarse en Ávila?
Creemos que deberían priorizarse proyectos preventivos y de promoción del bienestar emocional, especialmente en infancia, juventud y personas mayores. También es clave impulsar acciones intersectoriales, mejorar la coordinación entre recursos y fomentar la participación activa de la ciudadanía y del tercer sector en el diseño de las políticas locales.
¿Considera que esta iniciativa puede facilitar acceso a recursos o financiación para proyectos de salud mental?
Sin duda. Formar parte de una red europea facilita el acceso a proyectos colaborativos, apoyo técnico y oportunidades de financiación. Además, refuerza la capacidad de las administraciones y entidades para diseñar proyectos sólidos, alineados con las prioridades europeas y con impacto real en la comunidad.
¿Qué papel pueden jugar las organizaciones del tercer sector como FAEMA en la implementación de estas políticas municipales?
Las organizaciones del tercer sector somos un agente clave. Aportamos experiencia directa, cercanía a las personas y conocimiento profundo de la realidad social. Podemos colaborar activamente con la administración local para trasladar las estrategias a acciones concretas, eficaces y centradas en las personas.
A pesar del compromiso institucional, aún hay muchos retos pendientes en materia de salud mental. Desde FAEMA, ¿cuáles diría que son los principales desafíos que quedan por abordar en Ávila?
Desde FAEMA creemos que aún existen varios retos importantes. Es fundamental seguir reforzando la prevención y la promoción de la salud mental, ampliar recursos y mejorar la coordinación entre los distintos sistemas implicados, especialmente el social, el sanitario, el educativo y el laboral. También debemos continuar avanzando en sensibilización social para reducir el estigma y favorecer una mirada más inclusiva y respetuosa.
Un desafío clave es el acceso al empleo de las personas con discapacidad y, especialmente, de aquellas con mayores necesidades de inclusión laboral. El trabajo es un elemento central para la autonomía, la autoestima y la inclusión social. Es necesario seguir impulsando oportunidades tanto en la empresa ordinaria como en los centros especiales de empleo, contando con apoyos adecuados y con la implicación del tejido empresarial y diferentes administraciones públicas.
Todas las personas tienen derecho a una vida normalizada y a un empleo digno que les permita desarrollar su proyecto de vida y vivir como cualquier otro ciudadano. Avanzar en este ámbito es esencial para construir una ciudad más justa, cohesionada y comprometida con la salud mental y la igualdad de oportunidades.


