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Celebramos el valor del trabajo en red tras diez años del Grupo de Enlace y reivindicamos un modelo preventivo y comunitario en salud mental

El VI Foro Social del Grupo de Enlace del CES de Castilla y León, celebrado bajo el título “Grupo de Enlace: Diez años de trayectoria y retos de futuro”, ha supuesto un espacio clave de reflexión colectiva sobre el papel del diálogo civil en la construcción de políticas públicas más inclusivas. En este contexto, la participación de la Federación Salud Mental Castilla y León ha estado representada por nuestra presidenta, Elena Briongos, quien ha intervenido en la mesa bajo el título «Dando voz a las personas con discapacidad”, centrada en situar a las personas en el centro de las decisiones.

La presencia de la Federación en este foro se enmarca en su compromiso con el trabajo en red y la incidencia política desde un enfoque de derechos. Su adhesión al Grupo de Enlace del CES de Castilla y León ha permitido consolidar un espacio estable de colaboración entre entidades sociales, administraciones y agentes económicos, favoreciendo una visión compartida de los retos sociales en la Comunidad.

Durante su intervención, Elena Briongos puso en valor el recorrido de estos diez años, destacando que la participación en el Grupo de Enlace ha supuesto, sobre todo, “generar alianzas reales”. En este tiempo, según señaló, “hemos pasado de trabajar en paralelo a hacerlo en red, compartiendo diagnósticos, preocupaciones y propuestas”. Este avance ha sido especialmente relevante en el ámbito de la salud mental, históricamente invisibilizado por el estigma y la discriminación. En sus palabras, “la salud mental ha estado durante muchos años oculta tras una cortina de estigma y discriminación”, y añadió que “foros como este contribuyen a romper ese silencio”.

Briongos destacó, también, cómo el Grupo de Enlace ha favorecido una evolución hacia un enfoque más amplio, señalando que “no solo hablamos de lo sanitario, sino también de lo social, lo comunitario y los derechos”. En este sentido, subrayó que “este espacio ha contribuido a cambiar la mirada: de la asistencia a los derechos, y de la intervención aislada a la acción coordinada”.

En la parte de propuestas, la presidenta abordó uno de los grandes desafíos actuales: la necesidad de avanzar hacia un modelo de salud mental preventivo; “aún no existe del todo este modelo, pero estamos en el momento clave para hacerlo”, afirmó. Frente a un modelo tradicional centrado en la respuesta cuando el problema ya existe, defendió que “la salud mental está profundamente ligada a los determinantes sociales, como la pobreza, la vivienda, el empleo o las relaciones”, y recordó que “prevenir es mucho más eficaz y justo que intervenir tarde”.

En este sentido, señaló varias líneas de avance fundamentales. “Tenemos que avanzar hacia un modelo comunitario y centrado en la persona, porque no tratamos enfermedades, tratamos personas con proyectos de vida”. También insistió en que “la prevención no es solo sanitaria, debe estar presente en la educación, el empleo y la comunidad”, así como en la importancia de incorporar la experiencia en primera persona. “Compartir experiencias reduce el aislamiento, mejora la recuperación y rompe el estigma”, aseguró Briongos.

Asimismo, defendió el impulso de la autonomía y la vida independiente, destacando que “los apoyos en comunidad permiten a las personas tomar decisiones, participar en la sociedad y construir sus propios proyectos de vida”. Y añadió la necesidad de poner el foco en la desigualdad; “no podemos hablar de prevención sin tener en cuenta a los colectivos más vulnerables, como mujeres, jóvenes, personas mayores o quienes están en situación de exclusión”.

Como cierre, Elena Briongos apuntó como principal reto de futuro del Grupo de Enlace, “pasar de un sistema que responde cuando el problema ya existe, a uno que garantiza bienestar antes de que aparezca”. Para ello, subrayó que “es imprescindible escuchar de verdad a las personas, incorporarlas en la toma de decisiones y construir un modelo basado en derechos, comunidad y dignidad”.

Su intervención dejó una idea central que resume el espíritu de la mesa: “dar voz a las personas con discapacidad no es solo permitir que hablen, es garantizar que sus decisiones, sus necesidades y sus proyectos de vida estén en el centro de las políticas públicas”.

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